María Eugenia Farías investiga sobre extremófilos

Extremófilos en Los Andes: una pequeña ventana al pasado de la vida en La Tierra

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Analizan microorganismos capaces de crecer y sobrevivir en este ambiente. A pesar de que el trabajo se sitúa en el ámbito de la ciencia básica, tiene potenciales aplicaciones a futuro.

Las Lagunas de Altura de la Puna Andina presentan una excepcional biodiversidad de microorganismos que viven en condiciones extremas y constituyen el tema de estudio de expertos del Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas (LIMLA) dirigido por la doctora María Eugenia Farías (ver nota abajo) en la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (Proimi-CCT-Tucumán-Conicet).

“En el año 2009 encontramos estromatolitos y los EMAM que son los ecosistemas microbianos asociados a los minerales. Estas bacterias son los primeros registros fósiles que hay en la tierra hace 3.800 millones de años y nosotros los encontramos vivitos y coleando en un ambiente parecido a la que fue ese suelo primitivo”, explicó Farías, quien es egresada de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de la UNT. “Lo que tenemos ahora es una pequeña ventana al pasado de la vida en la tierra y también una ventana al futuro porque estos microorganismos son parecidos a los estudiados por la NASA en Marte”, mencionó la doctora en Ciencias Biológicas. “Estamos reconocidos por el sistema nacional de datos biológicos y hemos creado dos bancos genómicos muy importantes que son los primeros en su tipo uno en el país y otro en el mundo”, destacó la investigadora del Conicet.

Colabora con Farías, Virginia Albarracín (profesora de Biología Molecular) quien se ocupa del estudio de proyectos tendientes a la identificación y caracterización de microorganismos resistentes a la radiación ultravioleta (UV).  “Estudiamos los microorganismos para saber cómo se protegen y en base a esa acción pensar en crear compuestos que pueden ser utilizados en la salud humana. Para protegerse de la radiación UV las bacterias producen pigmentos especiales o tienen mecanismos para reparar el daño como por ejemplo el daño a ADN; entonces podemos asociar y hacer una crema junto con pigmentos y sistemas de reparación a ADN, que funcione como pantalla solar en un futuro”, detalló Albarracín. La bióloga agregó que “al estar en condiciones tan extremas y con pocos nutrientes, los microorganismos se defienden produciendo sustancias tóxicas para desplazar a sus competidores vecinos y así sobrevivir en una especie de ´ley del más apto’; esos compuestos y actividades antagónicas también son estudiamos en el LIMLA”.

Junto con Farías y Albarracín, participan de la investigación la estudiante del doctorado en Biología de la UNT, Gabriela Ferrer, y la biotecnóloga, Regina Flores, quienes tienen como líneas de acción: la actividad antibiótica y citotóxica de las bacterias resistentes a UV; y el estudio de pigmentos por HPLC (cromatografía líquida de alta eficacia) como técnica analítica.

Ferrer indicó que las campañas para obtener muestras ambientales se realizan en lagunas de Salta, Jujuy, La Rioja y Catamarca donde existe alta radiación UV, amplitudes térmicas elevadas, alta salinidad y pocos nutrientes. “Para mi trabajo doctoral se aislan bacterias a partir de muestras de agua, sedimentos y suelos para posteriormente explorar en ellas la presencia de algún tipo de compuesto con potencial actividad anti-cancerígena que pueda servir en un futuro para la industria farmacéutica”, enunció la bióloga. “También probamos si estas bacterias tienen reacción antagónica contra otras, incluyendo algunas que afecten a la salud del ser humano (por ej. Escherichia coli) de tal manera de encontrar una bacteria aislada que puede inhibir o impedir el crecimiento de esos microorganismos patógenos”, añadió Ferrer.

Por otro lado, las muestras son procesadas a través de la extracción y determinación de sus pigmentos por HPLC. “Esto nos permite saber los pigmentos carotenoides y fotosintéticos, presentes, los cuales nos darán una idea de la composición de organismos vivos y de cómo pueden estar funcionando las lagunas o los sedimentos en aquellas condiciones extremas”, precisó Regina Flores.

A pesar de que el trabajo se sitúa en el ámbito de la ciencia básica, tiene potenciales aplicaciones con un gran futuro. Sin embargo, todas estas aplicaciones podrían estar en peligro si se apuesta por explotar de forma no sustentable los recursos de la zona en la que se sitúan las lagunas, un lugar que algunos denominan la “Arabia Saudita sudamericana”.

 

 

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