Rector y Consejo -década del 1910

Homenaje a los notables que iniciaron el camino de nuestra Universidad

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El Consejo Superior rindió tributo al primer cuerpo deliberativo de la UNT en el marco de su Centenario. El texto completo de la Resolución.

El siguiente, es el texto aprobado por el Consejo Superior en su sesión del martes 09 de diciembre último, en homenaje a los 100 años de la primera conformación del máximo órgano deliberativo de la Universidad Nacional de Tucumán. La iniciativa fue propuesta sobre tablas por el consejero del estamento docente, el ingeniero Jorge Molina Palacios y aprobada por unanimidad por el cuerpo.

Homenaje al Primer Consejo Superior de la UNT
En el marco del año del centenario, es pertinente que como cuerpo nos tomemos unos minutos para recordar al Primer Consejo Superior, el que impulsó a nuestra Universidad en sus primeros pasos. Este consejo, estuvo integrado por un grupo de notables, que hace cien años trabajaron incansablemente para iniciar las actividades de nuestra universidad.

Estos hombres, actores principales del hecho social, cultural, científico más trascendente, que haya sucedido en la región a lo largo de todo el siglo XX, fueron designados por Decreto provincial de fecha 22 de Octubre de 1913, firmado por el Gobernador Ernesto Padilla y por su Ministro Ricardo Colombres.

El primer Consejo Superior estaba constituido, por el Dr. Juan B. Terán y los siguientes consejeros:

El sabio naturalista y autodidacta Miguel Lillo, quien se desempeñaba como docente de Física y Química del Colegio Nacional y de la Escuela Normal, fue el primer profesor de esas asignaturas en la naciente universidad. Durante ese 1914, Miguel Lillo fue designado Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Plata.

El Dr. José Ignacio Aráoz, Industrial Azucarero quien para ese tiempo ya tenía una destacada trayectoria pública, habiendo sido Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia.

El Dr Miguel P. Díaz, abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires, quien fue concejal, diputado y senador provincial, diputado nacional y ministro de justicia y hacienda del Gobierno de Padilla. Años después le tocó presidir la comisión organizadora de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

El Dr. Estergidio de la Vega, autor del proyecto de creación de la “Escuela de Farmacia”, a quien se le encomienda su organización y dirección. El Dr De la Vega fue también uno de los autores del primer trabajo sobre mortalidad infantil en la provincia.

El Dr. Guillermo Cleland Paterson, bacteriólogo nacido en el norte de Inglaterra y graduado de médico en Liverpool. Vino a la Argentina y luego de unos años en nuestra provincia se radicó en Jujuy, donde desarrolló una importante tarea en la lucha contra el paludismo. Fue el primer profesor de Bacteriología de la casa.

El Ingeniero Civil Alejandro Uslenghi, nacido en Carmen de Areco y egresado de la Universidad de Buenos Aires. Se radicó en Tucumán, donde desempeñó diferentes cargos públicos, posteriormente fue Decano de la Facultad de Ingeniería y Vicerrector de la universidad.

El Ingeniero Civil José Lorenzo Padilla, hermano menor del Gobernador y graduado en la Universidad de Buenos Aires. Fue el primer catedrático de Matemáticas de la novel universidad y años después también Decano de la Facultad de Ingeniería. Entre 1938 y 1940 fue Ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación.

El Ingeniero Agrónomo Juan José Chavanne, otro tucumano graduado en la Universidad de Buenos Aires, miembro de la entonces flamante Estación Experimental Agrícola de Tucumán y primer Profesor de Agrología de nuestra universidad.

El escritor, poeta, historiador y diplomático boliviano, naturalizado argentino, Ricardo Jaimes Freyre, quien en 1901 es invitado por la Sociedad Sarmiento a dar una conferencia. Con ese fin llega a Tucumán y decide radicarse en nuestra ciudad por veinte años, en los que enseñó, escribió poemas y libros de historia, se convirtió en el principal referente de la vida cultural de la ciudad, y fue encargado de organizar el Archivo Histórico de la Provincia, el que inicialmente dependía de la Universidad.

El Ingeniero Agrónomo Arturo H. Rosenfeld. Nacido en los Estados Unidos, y egresado de la Universidad Politécnica de Virginia, vino a nuestra provincia en 1910, como entomólogo contratado de la entonces flamante Estación Experimental Agrícola de Tucumán, de la que posteriormente se desempeñaría como Director Técnico. Fue el primer profesor de Tecnología Agrícola de nuestra universidad.

El Profesor José Benito González, Diputado Provincial en 1909, firmó junto a Terán el proyecto de creación de la Universidad de Tucumán y fue durante varios periodos Secretario de la Sociedad Sarmiento.

Como primer secretario se designaba al político, jurista y literato José Lucas Penna, diputado provincial en varios periodos y quien desarrolló una importante carrera en la justicia provincial primero y federal después.

Posteriormente, el 24 de Noviembre de 1913, otro decreto del Gobernador Padilla y su ministro Colombres, ampliaba con tres miembros al Consejo Superior.

Así se incorpora el Profesor Inocencio Liberani, quien a fines del siglo XIX fue uno de los autores de la afamada “Memoria Histórica y Descriptiva de la Provincia de Tucumán”, y uno de los pioneros en la realización de expediciones arqueológicas en la región.

El Dr. Alberto Rougés, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, elegido Convencional Constituyente, intervino activamente en la confección de la Constitución de la Provincia de 1907. Dejando el Derecho, se dedicó enteramente a la Filosofía, siendo el primer Profesor de la disciplina en nuestra Universidad.

Completaba este primer consejo superior El Dr. Juan Heller, otro tucumano egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde durante sus años de estudiante realizó una importante militancia política, de espíritu humanista, hombre de letras, músico, crítico de arte, primer profesor de historia del arte de la casa, fue Vicerrector de la Universidad, organizador del Museo de Bellas Artes de la Provincia y desempeñó diversos cargos en la justicia tucumana, desde secretario de juzgado hasta Presidente de Suprema Corte.

Estos catorce hombres, en sesión del 24 de diciembre de 1913 designaron por unanimidad rector al Dr Juan B. Terán.

A comienzos de 1914 fijan como fecha de inicio de las actividades académicas el lunes 11 de Mayo y el 25 de Mayo para la inauguración oficial.

En sesión del 7 de Mayo de 1914, se adopta el lema de la universidad: “Pedes in terra, ad sidera vultus”, la que en 1915 sería modificada a la actual: “Pedes in terra, ad sidera visus”.

En la primera colación de grado, en mayo de 1918, toca a Juan Heller hablar a los egresados. Un párrafo de su discurso resume las vicisitudes vividas por aquellos hombres y la esperanza casi profética sobre lo que está por venir.

Dirá Heller: “ante el escepticismo estéril y desconfiado de nuestro ambiente, la Universidad aparecía como una improvisación y una aventura, rica en promesas y escasa de frutos. Pero ha removido ya la inercia de nuestra burocracia y plantado jalones triunfales que mucha gente no ve todavía”.

Finalmente, nadie mejor que Juan B. Terán para valorar el aporte de estos hombres al nacimiento de la universidad. En la introducción de su obra La Universidad y la Vida, Terán se refiere ellos diciendo:

“La colaboración que ellos otorgaron a la tarea de organizar la Universidad, acentuar su pensamiento, y desenvolver sus fines, fue parte principal para que cobrara una fuerza y un prestigio que sorprendió a sus mismos autores y al medio que la cobijaba”.

Se puede observar que estos prestigiosos ciudadanos, nuestros primeros universitarios trabajaron no solamente sin interés personal, sino que lo hicieron como un servicio a la comunidad a la que pertenecieron. En algunos casos, como el del sabio Miguel Lillo, su generosidad fue más allá. Legó sus posesiones personales con el fin de sustentar la continuidad a las importantes tareas de investigación que nacieron en el siglo pasado. Este ejemplo se repitió luego en la historia de nuestra universidad.

Honorable Consejo Superior de la UNT, 9 de Diciembre de 2014

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