BIOINDICADORES CON ALUMNOS PARA WEB

Investigadores buscan determinar la contaminación del agua mediante el estudio de bioindicadores

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Miembros del Instituto de Biodiversidad Neotropical (UNT-CONICET) usan una aplicación móvil para obtener nueva información.

“En la actualidad no se concibe la investigación como algo cerrado sino que es muy importante transmitir conocimientos a los alumnos y también al resto de la sociedad”. Así comenzó la entrevista SIDERA VISUS con el director del Instituto de Biodiversidad Neotropical (UNT-CONICET), Eduardo Domínguez, quien junto con otros investigadores y becarios desarrollan un proyecto educativo que consiste en el estudio de los indicadores biológicos.

La iniciativa es una acción conjunta entre este Instituto, cuya sigla es IBN, y la asociación civil “Hermanos de la Tierra”. Los investigadores capacitan a los docentes con herramientas prácticas para que realicen actividades de educación ambiental con sus alumnos, especialmente monitoreando especies vegetales y animales que actúan como indicadores biológicos de la contaminación del agua (por ejemplo arroyo, río o acequia).

Carlos Molineri, investigador del CONICET e integrante del proyecto educativo, sostuvo que “el objetivo es llevar la bioindicación sobre todo de insectos que se utilizan para detectar la calidad del agua (Patudos, Plecópteros, Tricópteros y Élmidos). Estamos trabajando en escuelas rurales de la zona de Tafí Viejo; Raco; Vipos; Los Nogales; Choromoro; El Cadillal; Chuschas; San Vicente; y El Siambón. Lo que hacemos es transmitir a las maestras y a los alumnos las herramientas de los bioindicadores”. El trabajo consiste en buscar “bichitos” en el río con coladores, luego los observan y los reconocen. Posteriormente, se calcula un índice de integridad biológica que es equiparable a la calidad del agua (calidad del ecosistema acuático) y se devuelven esos organismos al río. Cada docente posteriormente continúa el trabajo en el aula.

Acerca de los principales contaminantes, Molineri dijo: “en lo relacionado al trabajo con las escuelas se han detectado varios problemas en los arroyos generalmente asociados a los efluentes domésticos que van sin tratamiento al río y pueden provocar ciertas enfermedades gastrointestinales y cutáneas; también existe mucha basura en los márgenes de los ríos que fomenta el crecimiento de especies que generan enfermedades”.

Finalmente, el investigador explicó el porqué de la necesidad que estos insectos estén presentes en los arroyos. “Es muy bueno que estén en el agua porque cuando no están, eso indica que algo pasa en el río por la existencia de algún tipo de contaminante; que está disminuyendo el oxígeno; que aumentaron los nutrientes; que hay algún metal pesado; o mucho sedimento en suspensión. Lo bueno es que estos organismos estén presentes porque cuando desaparecen ya es una señal de alarma. Lo que estamos haciendo es entrenar a los chicos para que funcionen como monitores de ese ambiente”, detalló.

Conociendo sus orígenes y el porqué del estudio

El pionero en la realización del Instituto de Biodiversidad Neotropical (IBN), Eduardo Domínguez, sostuvo que “el lugar es el resultado de muchos años de trabajo”. Sobre sus inicios, el director recordó: “comenzamos hace más de 25 años con el doctor Hugo Fernández (actual vicedecano de la Facultad de Ciencias Naturales), motivados por el estudio de la biodiversidad acuática aquí en Tucumán y fuimos creciendo con el tiempo hasta que hace aproximadamente 5 años creamos un Instituto en la Facultad de Ciencias Naturales, y ahora hace un año que tenemos este de doble dependencia”. Los integrantes son 11 investigadores y 6 becarios del CONICET.

Consultado del porqué de la importancia del estudio de los bioindicadores, Domínguez puntualizó: “nosotros al principio tuvimos que realizar un trabajo de conocimiento de la biodiversidad. Lo primero que hay que saber es ¿Cuáles organismos se encuentran viviendo en los ríos? y ¿Qué características tienen algunos de ellos? Los más sensibles (a los cambios de oxígeno o de sedimento) van a ser unos buenos indicadores pero actualmente se utiliza en toda la comunidad porque como hay organismos con distintas sensibilidad, según el conjunto de ellos que nosotros tengamos, podemos saber el grado de contaminación que tenemos”.

Finalmente, el director del IBN mencionó la realización de una aplicación móvil para detectar estos organismos. “Tenemos un grupo de investigadores jóvenes muy talentosos que buscan llevar los estudios un poco más adelante y diseñaron algunas herramientas didácticas con las cuales en un simple disco (con distintos colores y conociendo 4 insectos diferentes) pueden tener una idea del estado del río”, comentó. “Una sofisticación más avanzada consiste en una transferencia tecnológica de aplicación para celular que va a permitir ver y comparar los organismos con fotos. Posteriormente, estas van a ser enviadas a una base de datos que va a ir enriqueciendo nuestra información”, afirmó.

INVESTIGADORES IBN PARA WEB

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