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Valoran el trabajo de investigadores de la Facultad de Agronomía para optimizar la producción de garbanzo

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A partir de repetidos ensayos, se ha detectado que mientras más temprana sea la fecha de siembra, menos riesgos existen de perder parte de la cosecha.

El Ing. Santiago Bas Nahas, docente e investigador de la cátedra de Fisiología Vegetal de la Facultad de Agronomía y Zootecnia (FAZ), conversó con el sitio “Suena a Campo” sobre el trabajo de investigación que llevan adelante en variedades de garbanzo para evaluar cómo influyen las diferentes fechas de siembra en las etapas fenológicas del cultivo.

“A partir el año 2015 tomamos como proyecto de investigación en la cátedra, actualmente dirigido por el Dr. Eduardo Romero, la investigación en torno al cultivo de garbanzo, en cuanto a su adaptación, elección de fechas de siembra, evaluación de componentes de rendimiento y variedades”, comentó.

Bas Nahas explicó que a partir de repetidos ensayos, se ha detectado que mientras más temprana sea la fecha de siembra, menos riesgos existen de perder parte de la cosecha: “Lo ideal sería a comienzos o mediados de abril, de esta manera, el cultivo experimenta durante su ciclo de crecimiento la mejor oferta ambiental en cuanto a temperatura para el crecimiento, radiación y precipitaciones”.

“Si bien nosotros desde la Cátedra de Fisiología trabajamos en la adaptación de las plantas a ambientes diferentes, al cambiar el ambiente, la respuesta de la planta también cambia, entonces hay ensayos que en situaciones muy puntuales hay que hacerlos en lugares determinados. Pero recomendamos por lo general recomendamos las fechas más tempranas, donde el cultivo tiene mejor respuesta” agregó.

En el año 2018, la cátedra de fisiología vegetal llevó a cabo un ensayo en el que se evaluó una variedad de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), y otras dos variedades inscriptas en el Instituto Nacional de Semillas (INASE), Norteño y Chañarito. De dicho ensayo se destacó como tendencia general que las tres variedades se comportaron mejor en la misma fecha, pero Chañarito es la más adaptada a altas temperaturas, por lo tanto, en función al ambiente de cada zona podría demorarse o adelantarse un poco más la fecha de siembra.

El garbanzo actualmente se está cultivando en toda la zona granera, centro, este, y sur de la provincia. Resulta, por su precio de venta como la alternativa al cultivo de trigo. “Debido a los volúmenes de producción de garbanzo, Tucumán no es una provincia formadora de precios, si bien, el cultivo se estableció en la zona, también dependemos mucho de la oferta de grano de los otros países que son principales productores”, comentó.

En 2018, una docente de la FAZ organizó una jornada de garbanzo, en la que se reveló que aquellos productores que se animaron y sembraron a mediados o comienzos de abril, fueron quienes pudieron levantar sus granos ya que esa cosecha se llevó a cabo en octubre. En cambio, con productores que sembraron en mayo y junio, la cosecha se prolongó hasta noviembre y diciembre, momento en el que se registraron grandes precipitaciones, por lo que no se pudo cosechar. Una posibilidad para escapar a esto es optar por una fecha temprana de siembra, que también ayudaría a combatir las malezas.

Además se deben realizar monitoreos de enfermedades. Existen algunas que son clave para la buena performance del cultivo y que por suerte no están presentes en Tucumán. Dichas enfermedades sí están presentes en Córdoba, que es la principal provincia productora del país, por lo tanto se debe aprovechar esta ventaja y tratar de explotar de la mejor manera este cultivo para generar buenos volúmenes de venta y buenos precios cuando en otros lugares de Argentina no estén cosechando.

Una de las enfermedades más comunes en garbanzo es la Rabia del Garbanzo, que está presente en Córdoba, debido a esto, en años en que los cultivos son afectados por esta plaga, se pierde hasta el 90% de la cosecha, en esos momentos, al bajar la producción en el centro del país, el garbanzo del NOA tiene buen precio y resulta una ventaja.

Para concluir, el ingeniero agregó: “Es un cultivo recomendable para Tucumán, falta realizar investigaciones sobre algunas cuestiones puntuales como por ejemplo mejores estrategias para adelantar las cosechas y cuestiones fisiológicas y conocer el hábito de crecimiento de la planta, tolerancia a distintas temperaturas, estrés hídrico, etc. Desde la cátedra intentamos generar de forma continua información e ir cubriendo esos huecos en nuestra zona de producción ya que cuando se comenzó a hacer este cultivo en Tucumán, la información que había disponible era de las principales zonas productoras, como ser India, Turquía, Canadá, Australia o Córdoba. No existen dos lugares con igual ambiente, entonces la planta se establece según el ambiente en el que se encuentre y eso es lo que se está tratando de determinar, es decir, los parámetros de Tucumán para poder potenciar el cultivo de garbanzo”.

Fuente: Suena a campo

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